Como conocer la calidad del Omega 3

Demandan a fábricas de Omega 3 con presencia de Tóxicos.

EL ACEITE DE PESCADO: La gran defensa en la lucha contra la Grasa Toxica

EL ACEITE DE PESCADO: La gran defensa en la lucha contra la Grasa Toxica.

No todos los aceites de pescado son iguales, informate.

“La Zona, Inflamación Silenciosa y enfermedades crónicas”

Diabetes y “La Zona”

EL ACEITE DE PESCADO: La gran defensa en la lucha contra la Grasa Toxica

Si existiera un fármaco mágico para invertir el Síndrome de la Grasa Toxica, tendría las siguientes cualidades:

  • Reducir las consecuencias del Síndrome de Grasa Toxica en treinta días
  • Que se pueda tomar toda la vida
  • Que no tenga otros efectos secundarios que el de agilizar tu mente
  • Que aumente el rejuvenecimiento celular a cualquier edad

Este fármaco milagroso existe, y es el aceite de pescado. Todos estos aceites  contienen un acido graso omega 3 denominado acido eicosapentaenoico (EPA).

Si tenemos dificultad para reducir el acido araquidonico (AA) (precursor de todos los eicosanoides pro-inflamatorios) y no realizamos estrictamente la Dieta de La Zona, al menos podremos diluir el exceso de AA inducido por la Tormenta Nutricional Perfecta, aumentando los niveles de EPA en todas las células de nuestro organismo, disminuyendo la probabilidad de que el AA se convierta en un eicosanoide pro-inflamatorio.

Existen dos herramientas fundamentales para poder invertir el Síndrome de Grasa Toxica:

  • La Dieta de La Zona, con la que controlamos a la Insulina, hormona responsable del aumento de los eisosanoides desfavorables pro-inflamatorios
  • Dosis importantes de aceite de pescado omega 3 (EPA y DHA), concentrados y altamente purificados

Por supuesto, cuanto menos estricta es la dieta, mucho más aceites concentrados se necesitaran, para poder reducir los niveles de Inflamación Silenciosa.

 

Cuanto aceite de pescado necesitamos? 

Es muy importante informar y aclarar que no hay ninguna relación entre la edad, el peso o el sexo y la cantidad aceite de pescado Omega 3 (EPA y DHA) concentrado y purificado, necesario para reducir los niveles de Inflamación Silenciosa.

La cantidad necesaria o dosis diaria recomendada  (DDR), depende de los niveles de inflamación silenciosa existente y de la zona del organismo en la que está localizada.

Condición

DDR  (EPA+DHA)

Personas   con peso normal, sin enfermedad crónica

2.5 gr

Personas   con sobrepeso, obesidad, diabetes

tipo 2 y enfermedad cardiovascular

5 gr

Dolor   crónico

7.5 gr

Trastornos   neurológicos

10 gr

Quizás pensamos es que estas dosis resulten elevadas, pero eso indica la gravedad del Síndrome de Grasa Toxica, debido a la Tormenta Nutricional Perfecta. Esa es también, la razón por la que deberemos tomar concentrados muy puros de EPA y DHA: para mantener la inflamación silenciosa bajo control.

La Tormenta Nutricional Perfecta

La extensión de problemas en Occidente como la enfermedad cardiovascular, la diabetes, la obesidad..etc a niveles epidémicos no ocurrió de la noche a la mañana. En realidad es la epidemia de inflamación silenciosa y grasa tóxica la que está detrás de estos problemas.

“No tenemos una epidemia de obesidad, tenemos una epidemia de inflamación.” A la hora de desentrañar las causas últimas de esta epidemia de pérdida de bienestar en las últimas décadas, encontramos 3 razones principales. Son las que conforman La Tormenta Nutricional Perfecta, tal como la denomina acertadamente el Dr Barry Sears en su libro “Grasa Toxica”

1.- Carbohidratos de alta carga glucemica

¿Por qué los carbohidratos, como los cereales, harinas y almidones son un problema? ¿Acaso no son la base de la vida? La ingesta de èste tipo de carbohidratos de alta carga glucemica producen un exceso de insulina, hormona que deteriora todos los sistemas hormonales y estimula la generacion de grasa toxica.
El fenómeno de tener disponibles tantas calorías baratas es algo nuevo en la historia; para mayor problema, las fuentes más baratas son comidas rápidas y alimentos preparados, muchos de los cuales son elevados en carbohidratos. La verdadera tormenta nutricional se inició pasada la Segunda Guerra Mundial, cuando EEUU comenzò a incorporar un modelo nutricional rico en azúcares .Así, el pan y la pasta, como lugares centrales de la dieta, no son sino integrantes de esta tormenta. Lamentablemente, este aumento del consumo de carbohidratos de alta carga glucemica fue de la mano de otro fenómeno nefasto, el aumento exagerado del consumo de acidos grasos omega 6 (aceite de maiz, girasol y soja). Si los carbohidratos fueron la gasolina del fuego inflamatorio, los ácidos grasos omega-6 fueron los troncos.

2.- Aceites vegetales Omega 6

Antiguamente los aceites solían obtenerse de las olivas o grasa de cerdo. Ninguna de estas dos fuentes es rica en omega 6. En los años ’20 del siglo pasado arrancó la industria de aceites de semillas, como el girasol, el maíz o la soja. Todos estos aceites son básicamente ácidos omega 6, que es el componente con que se fabrican todas las hormonas eicosanoides inflamatorias en las células. Por eso decimos que eran los troncos. Los carbohidratos de alta carga glucemica son la gasolina porque el exceso de insulina estimula la generación de estas hormonas inflamatorias a partir del omega 6.
Los elevados niveles de insulina de los carbohidratos condujeron a los omega 6 a generar más ácido araquidónico, el padre de la inflamación celular. Pero la humanidad tenía a su alcance un bote salvavidas. Como es sabido, no lo incorporò ni lo adoptò, y la epidemia de enfermedades crónicas emergió. Como ya sabemos, el bote salvavidas eran los ácidos grasos omega 3.

3.- Reducción del consumo de aceite de pescado

La población siempre tiene un último recurso para evitar la inflamación silenciosa inducida por la dieta: el consumo de omega 3 del pescado y aceite de pescado. Aunque similares en estructura a los omega 6, su diferencia en ciertos enlaces químicos los convierte en poderosos agentes antiinflamatorios. A pesar del alto consumo de carbohidratos refinados y aceites vegetales baratos, un adecuado consumo de omega 3 habría mantenido a raya la tormenta nutricional. Desgraciadamente, la ingesta de omega-3 ha caído estrepitosamente en el último siglo. De hecho, se considera que consumimos ¡entre un 90% y un 95% menos de omega-3 que hace un siglo!

Eliminada la protección última del omega 3, todas las piezas de la Tormenta Perfecta Nutricional se unieron. Aunque la diabetes, la obesidad y los problemas cardiovasculares son los problemas en los que más rápidamente impacta la inflamación silenciosa, el alzheimer, la artitris, el cáncer… son esencialmente enfermedade inflamatorias, tal como está empezando a admitir la mayoría del mundo médico. Si esto no te parece razón suficiente para permanecer al margen de esta tormenta nutricional, ¿qué otra razón puede existir? Si estás de lleno inmerso en esta tormenta nutricional, e incluso ya tienes presentes síntomas de sus problemas, nunca es tarde para salir de ella. Simplemente debes seguir el mapa de carreteras que te lleva a la dieta y la vida favorables a la Zona.

Testimonio de Ana María Vercelli – Dr. Alberto Mazzucchelli – Zone Diet Argentina

Testimonio de uno de nuestros pacientes.
Los beneficios de vivir en “La Zona” contado por los que lo experimentan.

Grasa Tóxica

¿Sabías que, al contrario de lo que siempre se ha dicho, tú no eres el responsable de tu obesidad?

El doctor Barry Sears, autoridad mundial sobre los efectos de la dieta en el organismo, afirma que no todas las personas que engordan comen demasiadas calorías o carbohidratos o hacen poco ejercicio, sino que es el exceso de la insulina lo que engorda y no deja adelgazar.

El exceso de acido araquidonico (AA), promovido por altos niveles de insulina, es el factor clave para el desencadenamiento de lo que él denomina “Síndrome de la Grasa Toxica”, cuyas consecuencias son de extrema gravedad y se manifiesta como: enfermedades autoinmunes, diabetes tipo 2 e incluso cáncer y Alzheimer.

El doctor Sears ha llegado a la conclusión de que debemos considerar a la obesidad como una forma de “cáncer” provocado por la inflamación, y puede ser maligno o benigno. Se puede vivir con un tumor de grasa benigno durante mucho tiempo, pero si es maligno es letal. Un tumor de grasa se puede considerar maligno cuando “derrama” la grasa toxica inflamatoria (acido araquidonico) desde las células adiposas a todos los órganos del cuerpo. Cuando sucede esto, padecemos el Síndrome de Grasa Toxica.

Este síndrome es la verdadera epidemia que amenaza nuestra salud y se debe a la dieta, por lo tanto debemos combatirlo durante toda la vida. Tras años de ataques inflamatorios provocados por la grasa toxica, se produce un deterioro en algún órgano en particular y lo denominamos enfermedad crónica. Esta se puede manifestar como una enfermedad cardiovascular, diabetes, cáncer o incluso Alzheimer. El deterioro orgánico provocado por el Síndrome de Grasa Toxica es lento, y todo se debe a la alimentación.

Si no controlamos el derrame o la filtración de grasa toxica al torrente sanguíneo, el resultado es una larga lista de enfermedades crónicas que supone el grueso del gasto actual de nuestro país en sanidad. La aparición de cada una de las citadas enfermedades crónicas se puede considerar  como diferentes manifestaciones del citado síndrome de grasa toxica. Nuestra genética determinará que órgano se verá afectado primero. Pero si tenemos una enfermedad crónica asociada con éste síndrome, las otras, probablemente, no tardaran en aparecer.

La predisposición genética, unida a ciertos hábitos alimenticios –consumo de carbohidratos refinados, aceites vegetales de baja calidad y escasa ingesta de pescado de mar- provocan el tipo de inflamación que conduce al síndrome.

Para revertir el proceso proponemos recurrir al mismo factor que lo desencadenó: la dieta, por lo que ofrecemos un sencillo sencillo plan que aumentará nuestra calidad de vida y cuyos resultados notaremos en tan sólo treinta días.

Ofrecemos la combinación de la Dieta Antiinflamatoria de la Zona –dieta equilibrada entre proteínas bajas en grasas  e hidratos de carbono con una baja carga glicemica- con aceite de pescado omega 3 concentrado, para invertir los efectos de la epidemia de inflamación, causa del aumento de la obesidad y del recrudecimiento de las enfermedades crónicas.

por el Dr. Alberto Mazzucchelli